NUEVO TEMPLO PARROQUIAL (IGLESIA “SANTA ANA” DE RENGO)

BASILICA 1La Basílica Santa Ana de Rengo, tiene una historia de esfuerzo y entrega de la comunidad en su creación. A continuación, parte de su historia y formación en sus inicios.

Tan pronto como asume su cargo en 1878, el Presbítero Don Tristán Solís, se propone llevar a efecto la intención del Párroco que lo antecede Don José Dolores Ginobés, esto es, trasladar el templo parroquial a un sitio más central , como asimismo, buscar los medios para hacer efectiva esta idea. Este nuevo Párroco era joven y ejecutivo, muy pronto conquistó el aprecio y cariño de toda su grey. Se caracterizaba por su bondadosa voluntad de servir y su alto sentido de comprensión.

Así, es un ambiente donde se le abrían todas las puertas, logró plantear sus inquietudes y problemas que afectaban tanto al templo como a la residencia de los sacerdotes. La campaña emprendida fue conocida por el acaudalado agricultor, propietario de varios y extensos predios agrícolas en la ciudad y en el sector rural, Don Valentín Díaz de Valdés, quien profundizó una gran amistad con el Sr. Solís. Por otra parte, era devoto de la Virgen Santa Ana, patrona de esta Iglesia, de tal manera que el Párroco no le resultó difícil obtener del señor Díaz de Valdés una importante donación de terreno ubicado a un costado poniente de la Plaza de Armas y de lo que hoy es el costado poniente de calle Bernardo O’Higgins.

La Plaza de esa época conformaba una figura cuadrada, el costado poniente limitaba con una corta calle que pasaba por donde hoy se levanta la estatua a Caupolicán; Ahí de por medio la corta calle seguía hacia el poniente una de las propiedades del señor Díaz de Valdés, quien alrededor del año 1858 había cedido parte de ese mismo predio para que se abrieran las calles de “Los Rieles”(Manuel Portales) y de la estación (Errázuriz), respectivamente. La Diócesis acepta la donación y el Párroco queda en posesión material del terreno.

En conjunto con la Municipalidad, presidida por el Primer Alcalde, Don José Bisquertt, se hace un nuevo trazado de la calle al lado poniente de la Plaza, corriéndola alrededor de 20 metros siempre hacia el poniente, con lo cual este paseo adquiere la figura rectangular que se le conoce. Con motivo de este nuevo trazado quedó, en el costado norte de la Plaza, una extensión de terreno de propiedad del señor Pedro Nolasco Saavedra, parte del cual lo compró la Municipalidad para construir ahí una Plazuela que se le comenzó a llamar “Plazuela del Encanto”, la misma que con los años se le denominó “Plazuela Benigno Román Corral”, en homenaje al valiente Renguino que se destacó en la Guerra de 1879. Esa plazuela desapareció con la prolongación de la avenida J. Bisquertt hasta la calle Prat. De tal manera que el predio donado por don Valentín Díaz de Valdés tenia los siguientes deslindes: norte, con don José Bisquertt; Sur, calle de Los Rieles; Oriente, Plaza de Armas; y poniente, con predio fiscal(Esc. De niñas).

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La construcción del templo parroquial estuvo a cargo, en un principio, maestro constructor, Don Jacinto Contreras, hombre recto y responsable, gran servidor de la ciudad, quien a su vez tenia otras construcciones, tales como la Escuela Vocacional para mujeres, Cárcel pública y más tarde el edificio para el Cuerpo de Bomberos de Rengo. La construcción del edificio para el templo parroquial fue un trabajo lento por la falta de recursos económicos. Se iniciaron los trabajos durante 1882; En el año 1886 según oficio el Gobernador, Don Reinaldo Castro, Al Intendente de la provincia de Colchagua, daba cuenta que estaban construidos los cimientos y se había invertido la cantidad de $10.000 (Diez mil pesos); Que la obra se encontraba paralizada y que el presupuesto para su construcción alcanzaba la suma de $130.000 (Ciento treinta mil pesos). A raíz de este informe el Estado al parecer destinó una fuerte suma de dinero para la prosecución de la obra, pero debe haber sido insuficiente, porque en 1893 la Comisión de Fábrica, compuesta por los señores Manuel Francisco Morales, Luis Felipe Mujica, Demetrio Cuadra y Luis Valenzuela Parra informaba “que solo se encontraba construida para de la obra gruesa de nueva iglesia, faltando mucho trabajo por hacer”. Según se desprende de la documentación que se ha tenido a la vista la construcción fue terminada el año 1894, es decir los trabajos demoraron doce años. Durante todo ese lapso se oficiaban los actos litúrgicos en  la antigua Iglesia, cuya construcción ruinosa los hacia muy difíciles.

El Párroco, Don Tristán Solís, consagró su ministerio a la realización de esta obra; El fue quien obtuvo la donación del terreno; quien sugirió y aceptó los planos para su construcción; Quien, a través de otras donaciones y limosnas, consiguió hacer avanzar los trabajos. Desgraciadamente alrededor del año 1892 fue trasladado, de tal forma que no alcanzó a ser titular cuando los trabajos fueron terminados; Pero al menos dejaba en Rengo el fruto de sus muchos esfuerzos: “Un templo del cual los Renguinos se sentían orgullosos, pues la construcción sólida, de bellas líneas arquitectónicas, muy bien distribuido es una invitación a orar y a la meditación”.

Sucedió al Señor Solís, en el cargo de Párroco propietario, Don José Nicanor Letelier, muy activo y de buenas iniciativas pero, para dedicarse de lleno a su labor evangelizadora, decidió encargar al Vice- Párroco, Asuncionista Don Mario Peysson, para que continuara dedicándose a la terminación de la obra. En 1894, cuando se dio termino definitivo a la construcción del templo parroquial se emitió una rendición de cuentas en la cual se informaba entre otras cosas que se habían empleado 550.404 ladrillos, con un gasto total de $27.722.40. Como se trata de una cuenta a conocer el saldo; Por cuanto el presupuesto subía de los $100.000, según se desprende del libro de caja, de entradas y salidas de la Junta Fiscal de Fábrica de la nueva Iglesia Parroquial de Rengo. Esa misma situación es ratificada por la Comisión de Fábrica compuesta ese año por los Señores: Párroco Sr. José Nicanor Letelier y Regidores Juan de la Cruz Villaseca y José Pascual Olivares. Más, quedaba mucho por hacer todavía, especialmente en las terminaciones.

El señor Díaz de Valdés era descendiente directo de Doña Javiera Carrera(bisnieto), casado con la distinguida dama, Señora Carmela Ugarte de Díaz de Valdés, de cuya unión nació una numerosa familia la que a su muerte se trasladó a la Escuela militar(fue compañero de curso y amigo de Don Carlos Ibáñez del campo), se vino a la zona y colgando el espadín se dedicó a la agricultura, adquiriendo un hermoso fundo en la localidad de el Olivar. Ahí, en esa Comuna, Don Ricardo fue en varias oportunidades Regidor y Alcalde, pues además de ser bastante conocido era muy apreciado por todo el mundo; Hombre de recta personalidad, justo y criterioso; Para el era desconocido la palabra “no” cuando alguien se le acercaba con el objeto de solicitarle ayuda; Siempre dispuesto a servir a sus semejantes y al medio en que actuaba. Cuando el General Ibáñez recorría la zona en su calidad de Candidato a la Presidencia de la República, instalaba su residencia zonal en la casa de Don Ricardo.

La nueva Iglesia Santa Ana de Rengo fue alhajada con altares, decorados, imágenes entre otras cosas de marcado gusto artístico. Mucho de ello se conserva aun. En la medida que avanza el tiempo se ha enriquecido con la incorporación de imágenes y muchas otras piezas de adorno. Su construcción de tipo ojival, su hermoso púlpito muy bien tallado contribuyen en gran medida a darle la verdadera jerarquía al templo parroquial, que pone a esta Iglesia en el tapete de las más hermosas de la zona. Las imágenes son de procedencia Francesa. Un Cristo amarillento, tallado en madera, el mismo que se salvó de las llamas en el incendio de la antigua Iglesia y que se encontraba cubriendo un gran techo de muralla, quedó aplastado por el derrumbamiento de esta a raíz del terremoto del 1906, quedando totalmente destrozado.

Las imágenes mencionadas anteriormente se compraron con fondos obtenidos en una colecta que se realizó con este objeto y que alcanzó a la suma de $13.000 (trece mil pesos). Con parte de estos fondos se inició la construcción de la capilla, contigua a la Iglesia, en el martillo que se forma entre el templo y la “casa de los curas”. El Cáliz de oro fue donado por la familia del Vice- Párroco, Don Mario Peysson. Se estimó su valor en la época en la cantidad de $600 (seiscientos pesos). Posteriormente se incorporaron el armónium, los confesionarios, las bancas y muchos ornamentos del altar mayor; Mientras que, afuera en la fachada se erigió un campanario de madera en el cual, el 12 de noviembre de 1908, se colgaron las campanas que se hicieron sentir en toda la comarca. Este campanario resistió al tiempo alrededor de medio siglo, pues debió ser demolido por el gran peligro de derrumbe con que amenazaba, pues ya sus bases se encontraban carcomidas por los ratones.

Al dejar su cargo Don José Nicanor Letelier se nombró Párroco en propiedad a Don Mario Peysson, quien desempeñó el cargo hasta cerca del año 1900, más o menos, que es la fecha cuando se nombra Párroco, Don Agusto Lecombé.

Consecuencialmente con lo relatado se debe sintetizar diciendo que, la actual Iglesia “Santa Ana de Rengo”, se debe a la iniciativa del Párroco, Don Tristán Solís; A la positiva cooperación de Don Valentín Díaz de Valdés y al gran esfuerzo de los Párrocos José Nicanor Letelier y Mario Peysson, respectivamente. Eso es lo concreto, aunque se ha obviado el relato de muchas otras cooperaciones no por ellas menos positivas de autoridades y vecinos que pusieron mucho empeño para levantar esta Iglesia. Por otra parte, se verá mas adelante, la construcción de la “Gruta de Lourdes” alhajada con la imagen que se trajo desde La Isla cuando se puso término al Convento de los Franciscanos; La incorporación del salón para teatro en calle Errázuriz, las diferentes instituciones creadas a las que se les presta asistencia el Cuerpo de Sacerdotes de la parroquia, todo ha traído bienestar espiritual a los habitantes de la extensa zona de Rengo.

En el presente siglo muchos párrocos y sacerdotes han pasado por Rengo. Ellos siempre han estado presentes con sus rostros bondadosos, con espíritu de comprensión han llevado alivio a las almas abatidas y esperanzadas.

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